domingo, 6 de febrero de 2011

El Regreso del PIRA

TARDE DE GAVIOTAS

I
Por las tardes espero a que caiga tu ausencia
la grito, la lloro. Siempre llega a la misma hora
a veces me mira y se queja.

Nuestro amor fue un amor raro
¿fuiste tú o fui yo?
Ya qué importa.
II
Estás en los pensamientos desvelados y ojerosos
si dejarás el ensueño
la luna es sólo astro, sólo luna
no es la muerte de los poetas
esos mueren por no encontrar la palabra adecuada
porque las metáforas se les atoran en la garganta
por glotones, por varicela, por lo que quieras…
Pero la luna no es la muerte de ellos
es la muerte tuya.

III
Hay vuelos que no alcanzamos juntos
ahora me quedan el cielo y sus gaviotas
recuerdo de nuestro amor que ya no es raro.

Alma Rosa Fernández Aguirre.

Nuevos Indicadores Culturales

Silvia Myriam Lopez Torres










48 % de mexicanos no muestran ningún interés por la cultura
57 % nunca ha estado en una librería
66 % jamás ha asistido a una función de danza
53 % por ciento nunca ha ido a una zona arqueológica
43 % no conoce un museo, y
86 % nunca ha ido a una exposición de artes plásticas
38 % nunca lee los periódicos.


…la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.
(UNESCO, 1982: Declaración de México)

El término cultura proviene del latín cultus, que hace referencia al cultivo del espíritu humano y de las facultades intelectuales del hombre. Su definición ha ido evolucionando a lo largo de la historia, desde la época del Iluminismo, la cultura ha sido relacionada a la civilización y al progreso.
Otra definición establece que la cultura es el conjunto de informaciones y habilidades que posee un individuo. Según la definición de UNESCO, la cultura permite al ser humano la capacidad de reflexión sobre sí mismo; a través de ella, el hombre discierne valores y busca nuevas significaciones.  
Pero, ¿qué pasa si al hombre en cuestión no le interesa su propia cultura? ¿Nos volvemos acaso seres irreflexivos, incivilizados y alejados de todo progreso social? ¿Nos convertimos en… mexicanos?
Cultura no es solamente el arte y todas sus expresiones; La cultura incluye los valores, ideas, actitudes, símbolos, conocimientos, etc. que dan forma al comportamiento humano y son transmitidos desde una generación al la siguiente. Pero los parámetros de comportamiento del mexicano se alejan cada vez más de los valores e historia que lo apuntan como un pueblo grande. Ante la situación de país actual y situaciones como la migración, deserción escolar, falta de hábitos de aprendizaje, etc. el mexicano se aleja cada vez más de su propia cultura.

A finales del año pasado, Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) presentó la Encuesta nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales 2010, así como el Atlas de la infraestructura Cultural de México y el Libro de las Instituciones sociales, tres documentos que nos arrojan importantes datos sobre la falta de cultura en un país con gran bagaje cultural a lo largo de tres mil años de historia; pero que en la actualidad se está perdiendo. Se trata de nuevos indicadores culturales que muestran el comportamiento nacional respecto al acercamiento (o cabría más decir: alejamiento) a la cultura que tienen las familias. El panorama es desolador.
Al 48 por ciento de los mexicanos no les interesa lo que sucede en la cultura o en las actividades de ese ámbito (teatro, danza, cine, literatura, conciertos), según la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales. Este documento concluye que 41 millones 645 mil personas en el país están poco o nada interesadas en la cultura; sólo 11 millones 279 mil personas (13 por ciento) están muy interesadas, 29 millones 498 mil 936 (34 por ciento) estarían algo interesadas.
Si ben estas cifras sorprenden, Los datos acerca de los consumos culturales no hacen más que confirmar lo que desde hace años se sabe: la promoción y desarrollo de la cultura viajan a contracorriente de una sociedad con nuevas costumbres que originan el sedentarismo vacuo. No hacer nada es lo de hoy. Y lo comprueban más datos de la encuesta: 45 por ciento de la población nunca ha ido a un concierto o presentación de música en vivo, y 67 por ciento señaló que nunca ha visto una obra de teatro. La mayoría de los prestigiados artistas de todas las ramas del arte, declaran que el amor por la actividad artística o cultural que realizan nació cuando por primera vez asistieron a un evento en vivo, una exposición o presentación. Si no nos acercamos a estas expresiones culturales vivas, será muy difícil tomarle gusto a cualquier expresión.
Más datos: Cuarenta y tres por ciento de los mexicanos nunca ha ido a una biblioteca y 57 por ciento nunca ha estado en una librería o en tienda donde sólo vendan libros; 66 por ciento jamás ha asistido a una función de danza (excluyendo espectáculos escolares de hijos o conocidos); 53 por ciento nunca ha ido a una zona arqueológica o algún sitio de monumentos históricos; 43 por ciento no conoce un museo, y 86 por ciento nunca ha ido a una exposición de artes plásticas (dibujo, grabado, escultura, pintura, arquitectura). Asimismo, 38 por ciento nunca lee los periódicos. Sí, Desolador.
En contraparte un 75 por ciento de los mexicanos ha ido alguna vez al cine, o por lo menos ha comprado una peli pirata, 76 por ciento escucha radio y 90 por ciento ve la televisión. Este último dato nos contraindica que es este medio de difusión el que ayuda a alejar a los mexicanos de las expresiones culturales y bellas artes, ya que todos conocemos el contenido de la TV, muy alejado a la cultura de valores.
¿Qué queda por hacer? ¿Rediseñar presupuestos y programas para cultura, cómo lo expresó la presidenta del CNCA en la presentación del estudio? –que, por cierto, costó más de 7 millones de pesos y estuvo a cargo de una empresa privada- Consuelo Sáizar, titular del CNCA, informó además que el consejo a su cargo tendrá “un mayor acercamiento a la sociedad” mediante programas, como verbenas públicas, cine en la calle o carretas de comedias, cuyos detalles anunciará el próximo año –tal vez-. ¿Será suficiente?
No, pues eso no es todo. para el economista Ernesto Piedras, los datos de la encuesta nacional no hacen más que reflejar que el común denominador en el país en materia cultural es la carencia, “pero eso no es lo que más nos preocupa, sino la falta de equidad, pues hay lugares donde prácticamente no se tiene ningún contacto con la cultura” expresó. Lo que vislumbra aun más lejana la solución propuesta por Consuelo Sáizar.
La presidenta del CNCA explicó que los datos permitirán identificar las necesidades. Y cómo hemos visto, las necesidades son muchas, infinitas, comenzando por un cambio de actitudes y costumbres.
Cada uno de nosotros nace con una cualidad especial, un don que vamos reconociendo y amando mientras crecemos. Si lo cultivamos, puede darnos un sinfín de satisfacciones, pues nos permite expresarnos a un alto nivel de realización del individuo. Pero si nunca en la vida nos acercamos a los diferentes tipos de expresiones culturales y artísticas, jamás lograremos encontrar ese don, esa chispa que llene nuestra vida.
La conducta del ser humano es producto de la cultura existente en la sociedad a la que pertenece; por tanto, ésta última determina en gran medida la forma en la que cada persona piensa, cree y actúa. Un ejemplo sencillo: todos los seres humanos sienten hambre, pero el cómo, cuándo, dónde y qué comen para satisfacer esa necesidad varía de una sociedad a otra, y de la misma manera sucede con la vestimenta, la vivienda, los medios de transporte, las formas de diversión, etc.
En consecuencia, la cultura afecta las necesidades y deseos que tienen las personas, las alternativas que considera para satisfacerlas y la forma en que las evalúa; por tanto, es un factor que influye en las decisiones individuales, en la manera de vivir. El acercamiento a la cultura nos ayuda a vivir bien, el alejarse, como sucede en nuestra sociedad mexicana… por eso sucede lo que sucede.

La Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales se puede consultar en la página de Internet: www.conaculta.gob.mx.

Hipocondría SugesTiVa

¿Somos lo que comemos, lo que vemos o lo que imaginamos?

Joseangel Rendon Delatorre
Cada canal de Televisión Abierta transmite al día por lo menos 800 comerciales.
Más del 25 % del espacio de TV son comerciales y promocionales.
El 51.4 % de esta publicidad se dedica a promocionar productos médicos
Menos del 1 % de los promocionales y comerciales que se difunden en la TV son dedicados a promover los valores, ni la mitad de estos promueven la cultura y el arte.
El 27.8 % de los espacios comerciales los emplea la televisora para promover sus programas.
Solamente el 17.9 % de este espacio se utiliza para publicidad de otros productos que no son medicamentos.

José Donoso sufría de úlcera cada vez que escribía una obra. Estuvo al borde de la muerte al escribir El obsceno pájaro de la noche, una de sus mejores obras. En realidad el famoso novelista no sufría esta enfermedad. Era la ansiedad por plasmar sus ideas en papel, el temor o stress, lo que le ocasionaban los síntomas. El proceso creativo le generaba hipocondría a Donoso.
La hipocondría es una enfermedad por la que el paciente cree de forma infundada que padece alguna enfermedad. El término hace referencia a una región anatómica, el hipocondrio, situada bajo las costillas y el apófisis xifoides del esternón, donde se creía que se acumulaban los vapores causantes de este mal. La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer una enfermedad, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal o síntomas somáticos que aparezcan en el cuerpo.
Todos sentimos alguna vez miedo infundado hacia una enfermedad, pero no todos hemos “escarbado” en sus síntomas y participado de ella, como sucede con los hipocondríacos, quienes crecen en número entre la vejez, afectando a su organismo y entorno familiar.
Estamos ante un trastorno asociado muy a menudo con la ansiedad, por lo que el principal síntoma de la hipocondría es la preocupación exagerada que siente por su salud.
Pero… ¿qué tal si estos padecimientos no provienen del hipocondrio, aquel rinconcito intercostal que -decían los antiguos- generaba los malestares? ¿Qué tal si los síntomas son “recomendados” por nuestro aparato televisor?
Es clásico. Un día encontramos a un amigo que no veíamos desde hace tiempo y nos dice: “Estás gordo”. Pácatelas. Ese mismo día el hipocondrio nos activa los síntomas de la obesidad y comenzamos a ingerir productos Light, yogurtcitos de ciruela para desalojar el exceso y por lo menos tres de los cientos de productos que anuncian en la TV para adelgazar rápido y sin esfuerzo. En ningún momento consultamos a un doctor para un chequeo corporal o una nutrióloga (casi todas mujeres), ¿Para qué? Si los expertos de los infomerciales que aparecen en la tele (no me engañan, creo que muchos de ellos son actores) ya tienen la solución para todas nuestras enfermedades. Así funciona la Hipocondría sugesTiVa.
Cada hora se transmiten por televisión abierta por lo menos 16 minutos de espacios comerciales (en horarios A, AA y AAA), algo así como 46 comerciales ¡por hora!
De estos spots, el 51.4 % (Más de 420 diarios, por canal) son publicidad de medicamentos, tratamientos para males, de menores a incurables, soluciones para padecimientos causados por el sedentarismo exacerbado al ver demasiada televisión y comer toda la chatarra que anuncian, remedios para verse más guapo(a) o menos feo(a), según el caso, etc. y todos estos comerciales de “avances de la medicina avanzada, genómica o hasta clonadora” empiezan con el trancazo hipocondríaco sugestivo: “Estás gordo, tu cabello se cae, tus dientes están feos, tu próstata se va a joder, tu piel parece lija, el estreñimiento te está echando a perder el intestino… 420 largos etcéteras”. ¿La enfermedad existe de verdad? Sólo el Doctor lo sabe, pero para ahorrarte tiempo y consulta, compra todo lo que te anunciamos y sentirás alivio (del bolsillo).
En el año 1990 se realizaron estudios en Estados Unidos que llegaron a la conclusión de que el hábito de ver televisión, tenía las características de la dependencia a sustancias, como el alcohol, cigarros o medicamentos. Todo esto se debe a que la televisión emite incentivos básicos que agradan a las personas, ya que permite satisfacer necesidades primordiales, como la curiosidad, la exploración, la novedad y las motivaciones de carácter social. También se ponen en marcha sistemas neuronales (llamados “de gratificación cerebral”) que nos hacen pasarla bien y nos animan a repetir los mismos comportamientos gratificantes.
Las grandes compañías de medicamentos aprovechan toda esa sugestión para vendernos lo que fabrican. Y vaya que se anuncian.
Según Informe Especial del Ibope (Instituto Brasileño de Opinión y Estadística). De los 100 anunciantes más importantes de México, los primeros dos lugares corresponden a laboratorios de medicamentos: Genoma Lab y Procter & Gamble. Entre ambos gastan en publicidad el equivalente al presupuesto de Egresos del Estado de Zacatecas para el 2011. Genoma Lab pagó en 2010 por anuncios de TV nada menos que 13 mil 516 mdp (millones de morlacos), mientras que Procter & Gamble desembuchó 6 mil 352 millones de pesos. Muy lejos de ellos, los tres siguientes lugares: Organización Bimbo (3 mil 404 mdp), Unilever de México (Productos de limpieza y belleza, 3 mil 188 mdp) y Telcel (2 mil 160 mdp), muy apenas superan, entre los tres, al segundo lugar (Revista TELEMUNDO No. 113, dic. 2010).
Algunos intelectuales establecen que la televisión es un mal que impide que los seres humanos se relacionen entre sí, que cierra la puerta a la reflexión y que se ha convertido en una especie de conciencia colectiva que nos guía para definir lo bueno y malo en torno a los asuntos públicos. Otros analistas van más allá y apuntan que la TV es un intruso que ha roto la estructura familiar. Los farmacofabricantes van todavía más lejos, generando hipocondría mediante la sugestión autoritaria.
Para el Dr. J. Jesús González Núñez, presidente del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social, A.C. (IIPCS), la televisión induce al individuo a un estado parecido a la hipnosis, dice el especialista, “debido a que altera la atención y hace que se omita lo que sucede alrededor del sujeto”. A todo esto habrá que agregar que “los seres humanos seguimos la ley del menor esfuerzo, y por eso nos instalamos frente a la pantalla”. Eso es y será siempre la solución fácil (si pudiéramos considerarla solución).
Lamentablemente, contrastando con el 51.4 % de anuncios para medicamentos, en la televisión se dedica menos del 1 % de estos espacios para promover los valores y la conciencia de los mexicanos, el hacer las cosas bien, pues.
Gabriel García Márquez es otro caso curioso de escritores famosos con hipocondría. Todos los años, al llegar la primavera, se llenaba de golondrinos. En su novela Cien Años de Soledad, le  atribuyó este padecer a uno de sus personajes, Aureliano Buendía. Después de eso, a él no volvieron a salirle. El Gabo solucionó su padecimiento imaginario… ¿y nosotros, tenemos el valor o?

jueves, 3 de febrero de 2011

JUAQUÍN ROBLES, POETA DE APOZOL

Efraín Gutiérrez De la Isla

Vine a vivir a Apozol hace unos meses y me encontré con el poeta Juaquín Robles, autor de Luna menguante. Este libro es un vertiginoso acopio de voces urgentes, convulsas y estremecidas. La angustia ante el paso del tiempo, el advenimiento irrefrenable del dolor, la voluptuosidad de las caracolas, la tristeza inevitable, el amor por los pájaros y la devoción por el entorno familiar podrían ser -entre otras- algunas de las peculiaridades escatológicamente francas que se congregan en el firmamento de cada verso. En Luna menguante el poeta ritualiza la vida y el revuelo de cada página que pasa trae, a rastras, un desencadenamiento de conmociones.
Luna menguante se fragua en el concierto del sobresalto, la agitación, los placeres, el temor y el arrepentimiento. Una sexualidad indoblegablemente concurrente humedece de tristeza los lamentos profundamente religiosos de cada subterfugio lírico que se constituye al fragor indómito de las palabras.
Juaquín Robles se arraiga en la palabra para formular desde la escritura misma una lucha expresiva diaria que no termina nunca. Exánime y abatido comprende el estricto tributo que habrá de pagar por los gozos carnales y el paso de los años: la factura expedita es su Luna menguante. Asume las lágrimas y se reconcilia con su sangre y con su destino.
El paroxismo de las emociones brota desde las palabras máximas que son sus palabras particulares y de uso ordinario. Su pasión  por la escritura tiene talla de piedra y de celaje. Al poeta Juaquín Robles lo circundan escorpiones y seres angelicales. El pan que come está hecho en casa, la harina es sagrada, manos anónimas la amasan con sangre familiar desde el báculo bienaventurado del abuelo.
El talento verbal de Juaquín Robles, el poeta de Apozol, es trabajo insistente esmerilado día y noche jamás al margen de la nostalgia.
El espejo de la pared es un lago circunspecto habitado por voces etéreas, una luna desfallece en los meollos de ese espejo. Allí comparece la mujer irreemplazable porque de allí es. La mujer perfecta es luna menguante. Allí cada giro léxico palpita y hace palpitar.
Las reverberaciones poéticas de Luna menguante están sazonadas con intimidad. Renato es emblemático en el libro. Van en ringlera la soledad, la tristeza, el placer, el sexo, la sangre, el erotismo, el llanto, el amor, la clepsidra, el ajedrez, la lluvia, Renato, Sofía, Adriana, sus hermanas, su padre, su mujer…
La vida cotidiana tiene -en la versuelada de Juaquín Robles- un valor soberbio. La vocación de poeta es indivisa y se proclama desde una crueldad que sonríe obsesionadamente. Con el plectro en la diestra el poeta va a la horca, lo arroja un itinerario único y personal de evasión creadora.
El detonante que le da vida a su poesía es la constante y dispersa multiplicación de signos femeninos y de rostros familiares. El cuerpo desnudo de la mujer, la instalación del mar sobre el raso de la página poética y los  recuerdos son un insoslayable conglomerado que tortura y pormenoriza la biografía y la estética muy propias del poeta Joaquín Robles.
La tortura, en Juaquín Robles, es recipiente poético. La dignidad de su tortura lo hace proclive al cultivo perturbado de la escritura poética. La tortura del verso torturado hace de Juaquín Robles un demiurgo atento al dolor humano y a la vida de los niños. Puedo inferir, entonces, que Juaquín Robles es el niño que las excitadas tardes de mayo se pierde en la barranca con el fin de treparse a los árboles para aprender el idioma de las cigarras.
Se perderán en la puerta erótica los versos de Juaquín Robles pero permanecerán sólo un tiempo más en la memoria de una soga ceñida al cuello.
Amanece, la leve luz de una luna menguante se eterniza en el rocío de la madrugada.


La Poca Lectura

joseangel rendón delatorre



“La lectura es un elemento fundamental y estratégico en el desarrollo de las naciones y el bienestar de los ciudadanos”

Ariel Gutiérrez Valencia
Roberto Montes de Oca García








73 % de los mexicanos no ha leído un libro el último año
57 % no pisó una librería
79% no adquirió un libro
Casi la cuarta parte de los mexicanos reconoció NO tener un libro en su casa.
El promedio de lectura en la nación es de 1.2 libros al año, pero otras instancias señalan es medio libro al año lo que los mexicanos verdaderamente leen en promedio. En Noruega, Alemania o Estados Unidos, se leen 18, 15 y 12 libros anuales por habitante, respectivamente.

Casi el 30% de las librerías existentes en nuestro país cerró la década pasada como resultado de que la lectura es parte del olvido para la mayoría de los mexicanos.
Según la Profa. Rosa Beltrán, directora de Literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los niveles de lectura son “alarmantes” además de que casi uno de cada 10 mexicanos mayores de 15 años no sabe leer ni escribir.
 “México sufre una de sus crisis más graves en la materia”. La especialista subrayó que se han perdido espacios naturales para la lectura como suplementos o revistas culturales, incluso secciones en los periódicos que se dedicaba a la cultura ahora forma parte de la sección de espectáculos.
Denunció la falta de apoyo por parte de los gobiernos federal y estatales pues no lo ven como prioridad. Destacó la importancia de la lectura como parte de la formación académica e intelectual del individuo para contribuir al desarrollo de su país, pues en la actualidad, considera que vivimos en una sociedad mal formada con poco tiempo para la lectura tendiendo a una educación pobre desde la infancia.
La lectura, en especial la de libros, es un factor fundamental para el crecimiento económico, político, social y cultural de las personas y de las naciones. El nivel de desarrollo de un país puede medirse por el número y la calidad de sus lectores, así como por la infraestructura que sostiene a la lectura y la escritura.
La dificultad de las escuelas para formar lectores, la escasa producción editorial, el número insuficiente de bibliotecas y librerías, la reducida circulación de los medios impresos, son síntomas de la ausencia del hábito lector en el país, un problema que no solo de un pequeño grupo de ilustrados, sino de toda la población.
La UNESCO nos ubica en el penúltimo lugar en una lista de 108 países. Por su parte, la Cámara Nacional de la Industria Editorial afirma que el promedio de lectura en la nación es de 1.2 libros al año, pero otras instancias señalan es medio libro al año lo que los mexicanos verdaderamente leen en promedio. Las cifras son desconsoladoras si se comparan, por ejemplo, con Noruega, Alemania o Estados Unidos, países que registran un promedio de lectura de 18, 15 y 12 libros anuales por habitante, respectivamente.
Algunos otros datos preocupantes: el 1% de la población adquiere la mitad de todos los libros que se editan en nuestro país; las librerías se mantienen por la venta de libros escolares ya que las obras de cultura general o literatura se venden muy poco; casi el 40% de las librerías del país están en el Distrito Federal; América Latina representa el 9% de la población mundial, pero menos del 1% del consumo de productos culturales.

PULQUE; EL SABOR DE MÉXICO.

texto y foto de Haydee Santillán
 
En el centro histórico de la ciudad de México aun existen las denominas “Pulquerías”, las cuales encierran un sinfín de historias. Mujeres, hombres y jóvenes comparten varias horas  de su jornada ingiriendo la “Bebida de los Dioses”, como la llamaban nuestros antepasados. 
 Estos sitios son realmente peculiares. Sin una arquitectura llamativa, el espacio suele ser reducido y falto de limpieza, lo cual no molesta a los consumidores, en su mayoría personas con una edad cargada de recuerdos. Al entrar a estos sitios pereciera que el tiempo se detuvo, nos podemos remontar algunas décadas atrás, ya que la decoración propia del lugar, no conoce de modernidad alguna; el olor de las Pulquerías es algo especial, ya que la suciedad, el uso constante de los WC, y el olor  propio de la bebida hace que los aromas se disfracen y no sean del todo agradables. Bastan unos minutos al interior para que el olfato se acostumbre y se pueda disfrutar de una charla frente a una buena tina de Pulque.
    Tras varias cubetas de bebida, los consumidores recuerdan sus días de juventud, sus hazañas, sueños y anhelos. Estas personas han logrado según dicen, formar una familia, con amigos entrañables que el “Pulque” ha unido,  pudiese decirse que logran sobrellevar sus días, al ver muchas de sus metas truncadas por la economía propia del país, la falta de oportunidades rebajadas con el gusto por esta bebida.
 “El Recreo de Manzanares”, es una Pulquería ubicada en la calle  Jesús María, Esquina con Manzanares, en el Centro Histórico de la Ciudad de México; lugar arraigado en el paisaje capitalino que ofrece a sus clientes pulque de diferentes sabores entre los que destacan: betabel, guayaba, o el famosísimo curado (natural). Y para bajar la borrachera, nada como un rico caldo de pollo.
Cientos de historias viajan entre cubetas llenas y vacías, resalta la de un joven de 23 años de edad, quien acude a la pulquería todos los días, a toda hora, a libar este elíxir embriagador. Su esposa, de la misma edad, trabaja vendiendo Niños Dioses en una calle aledaña; prácticamente ella es quien lo provee para que pueda disfrutar de un día, una tarde y una noche al lado de sus amigos, compartiendo la bebida sagrada.
Haciendo un poco de historia, podemos encontrar que desde hace varios siglos los antiguos mexicas descubrieron el corazón del maguey, mismo, que guardaba en su interior un liquido azucarado, agradable al gusto llamado “Agua Miel”. Pronto este néctar se convirtió en algo básico en de la dieta de nuestros antepasados. Al fermentar esta bebida, adquiere una consistencia viscosa, cuyo sabor varia dependiendo del tiempo de fermentación, pero puede variar de lo dulce a lo acido, es ahí cuando se forma el “Octli (pulque)”.
Una vez que se percataron del efecto que provocaba esta nueva bebida, se convirtió en algo prohibido, solamente lo podían consumir algunos sacerdotes en ceremonias especiales, los jóvenes y niños quedaron excluidos de este privilegio, por su parte los ancianos lo podían ingerir solamente de vez en cuando.
Se considera que el Pulque cuenta con importantes propiedades, por ejemplo, se dice que a las mujeres aumenta la producción de leche  en época de lactancia, se le atribuyen efectos afrodisiacos por lo que se le conoce vulgarmente como la “Pulque Chamaquero”; pero lo más importante es que, de acuerdo a estudios de las propiedades del pulque, se dice que podría ser considerado como un alimento similar a la carne.
A la llegada de los españoles a nuestro país, el Pulque alcanzó una importancia tan grande, que dentro de las haciendas más importantes de la época, se producía a grandes escalas. Pero lamentablemente a finales del siglo XIX, se comenzaron a instalar fábricas de cerveza, por lo que el pulque perdió popularidad entre sus consumidores, ya que se decía que la Bebida de los Dioses, era antihigiénica, vulgar y que solo lo podían consumir las personas de las clases sociales bajas.
Con todo y esto, el pulque forma parte de la cultura popular mexicana, que ha sobrevivido a la llegada de la modernidad y la falta de valorización de los productos  mexicanos, convirtiéndose en una tradición añeja que es parte de los puntos a visitar en la ciudad de México.